Un movimiento
que crece ciudad a ciudad
Impacto
- Personas
atendidas - 0+
- Espirometrías
realizadas - 0+
- Derivaciones a
atención primaria - 0+
- Personas con
antecedentes de tabaquismo - 0%
Semana 5, 20-mayo
Toro
(Zamora)

Toro: una ciudad que no solo se visita, sino que te abraza
El NO ES NORMAL TOUR continúa avanzando por Castilla y León y hace parada en Toro (Zamora) tras recorrer aproximadamente 180 kilómetros desde Ponferrada, superando ya los 3.700 kilómetros acumulados desde Barcelona.
A lo largo del día se realizaron:
✔ Más de 95 personas atendidas
✔ 70 espirometrías realizadas
✔ Más de 33 derivaciones a Atención Primaria
✔ 59% de las personas atendidas con antecedentes de tabaquismo
Toro fue una parada especialmente intensa porque concentró tres dimensiones que no siempre aparecen juntas con tanta fuerza: una ciudad de enorme valor patrimonial, una acogida institucional excepcional y una jornada sanitaria atravesada por conversaciones muy reales sobre autocuidado, tabaquismo, prevención y salud respiratoria.
Y volvió a repetirse algo que aparece constantemente en esta ruta:
👉 muchas personas siguen conviviendo con síntomas respiratorios durante años sin llegar a priorizar realmente su salud pulmonar.
Toro fue una parada especialmente intensa porque concentró tres dimensiones que no siempre aparecen juntas con tanta fuerza: una ciudad de enorme valor patrimonial, una acogida institucional excepcional y una jornada sanitaria atravesada por conversaciones muy reales sobre autocuidado, tabaquismo, prevención y salud respiratoria.
Reconozco que llegué a Toro sin conocer realmente la dimensión de su historia, su patrimonio y su carácter. Y quizá por eso el impacto fue mayor: no esperaba encontrar una ciudad tan monumental, tan viva y tan dispuesta a abrirnos sus puertas.
Desde el primer contacto con el Ayuntamiento sentimos una predisposición extraordinaria para ayudar. Especialmente a través de José Sevillano, concejal de Sanidad, una de las personas más cálidas, disponibles y proactivas que hemos encontrado durante toda la ruta. Hay formas de colaborar que cumplen con lo institucional. Y hay otras que van más allá, porque nacen de una voluntad sincera de acoger. En Toro ocurrió lo segundo.
Esa sensación empezó incluso antes de la jornada. José nos recibió personalmente a las diez y cuarto de la noche, después de más de tres horas de carretera, simplemente para llevarnos a cenar. Y qué cena.
En plena Plaza Mayor, invitados por el Ayuntamiento, probamos por primera vez el vino con denominación de origen Toro. Un vino con cuerpo, amaderado, solemne, con personalidad y profundidad. Uno de esos sabores que parecen explicar mejor que cualquier folleto turístico el carácter de una tierra.
En Toro da la sensación de que todo tiene sedimento: la piedra, el vino, las conversaciones y la manera en que la ciudad se relaciona con su historia.
Dormimos en la caravana al pie de la casa consistorial y, tras una noche templada y tranquila, amanecimos con ganas de recorrer la ciudad junto al alcalde, Carlos Rodríguez.
El paseo fue mucho más que una visita institucional. Fue una conversación pausada sobre historia, urbanismo, oportunidades y desafíos de la región. Carlos nos habló del esfuerzo del municipio por promover hábitos de vida saludables y fortalecer el tejido social a través del deporte, el asociacionismo y la vida comunitaria.
Nos contaba con orgullo cómo las inscripciones para la carrera popular de 10 kilómetros se abren justo después de las campanadas de Año Nuevo y se agotan en apenas diez minutos. También nos habló de las instalaciones deportivas, de las actividades para personas mayores y jóvenes y de cómo Toro intenta mirar al futuro apoyándose no solo en el turismo y el enoturismo, sino también en una economía tradicional que sigue ofreciendo oportunidades laborales relativamente sólidas para la región.
Paradójicamente, uno de los grandes retos actuales no es tanto el empleo como la vivienda, algo que el Ayuntamiento está intentando abordar mediante promoción pública y estrategias para facilitar el arraigo de población joven.
Y mientras escuchábamos todo aquello, resultaba imposible no detenerse en la propia ciudad.
Toro parece salida de otro tiempo. Sus calles empedradas, la piedra dorada, las iglesias, los soportales, las plazas y un casco histórico extraordinariamente bien conservado transmiten la sensación de caminar dentro de una película medieval. Pero quizá el verdadero mérito no sea conservar patrimonio, sino mantenerlo vivo, habitado y reconocible para quienes lo transitan cada día.
La actividad asistencial fue especialmente intensa gracias al trabajo conjunto de María Carrión, enfermera del comité de dirección de SEPAR; dos enfermeras del área de salud; y Cristina Martín, jefa del Servicio de Neumología del Hospital de Zamora.
La combinación de experiencia clínica, organización y cercanía permitió sostener una jornada fluida y recoger testimonios que explican muy bien por qué este proyecto tiene sentido.
Uno de ellos fue el de un ex Guardia Civil que llevaba más de veinte años sin hacerse una espirometría, a pesar de reconocer abiertamente que “algo no iba bien”. No lo contaba desde la negación, sino desde algo mucho más común: la pereza, el bajo autocuidado, la sensación de bloqueo y la dificultad de convertir una sospecha en una decisión.
También apareció otro elemento importante. Explicaba que acudía con frecuencia al sistema sanitario, especialmente por seguimiento cardiológico y nefrológico, pero que la dimensión respiratoria había quedado fuera del foco. No porque no existiera, sino porque nadie parecía haberla situado en el centro.
Y ahí surgió una reflexión muy relevante: quizá la espirometría debería estar mucho más integrada como herramienta habitual de cribado, especialmente en personas con factores de riesgo o síntomas persistentes. La elevada prevalencia de enfermedades respiratorias y el infradiagnóstico existente sugieren que todavía hay demasiadas personas fuera del radar asistencial.
También hubo momentos festivos y profundamente culturales.
Uno de los asistentes nos regaló espontáneamente una interpretación de canciones tradicionales vinculadas a “Las mocitas de Toro”, arrancando sonrisas y aplausos entre quienes esperaban para realizarse la prueba. Son esos momentos los que recuerdan que una campaña sanitaria en la calle no es solo un dispositivo clínico. Es también un espacio donde la comunidad se expresa, se reconoce y participa.
Aparecieron además testimonios muy delicados alrededor del tabaquismo. Algunas personas explicaban que evitaban acudir al centro de salud porque se sentían juzgadas constantemente con frases del tipo: “lo que tiene que hacer es dejar de fumar”.
Y eso obliga a pensar.
Cuando el mensaje sanitario se formula únicamente desde la norma, la corrección moral o el reproche, puede provocar justo lo contrario de lo que busca: distancia, resistencia y desconexión. Para acompañar un cambio tan complejo como dejar de fumar, el vínculo terapéutico no es un detalle. Es parte del tratamiento.
Otras personas relataban incluso que no percibían una necesidad real de actuación por parte del sistema sanitario ni una posterior derivación especializada en neumología. Todo ello vuelve a poner sobre la mesa una idea que esta ruta repite una y otra vez: detectar antes no basta si no aprendemos también a acompañar mejor.
Nos vamos de Toro con la sensación de que el autocuidado depende de muchos factores individuales, emocionales y motivacionales, pero también de un sistema que no añada más barreras a algo que ya es difícil: mantener la motivación para cuidarse.
Cristina Martín nos regaló además una entrevista extraordinariamente interesante sobre neumología y fibrosis pulmonar. Nos explicó cómo combina una práctica muy generalista —tanto clínica como intervencionista— con una pasión especial por la consulta de fibrosis.
Y fue ahí donde apareció una historia que nos dejó pensando.
Nos habló de casos de fibrosis relacionados con exposición continuada a excrementos de paloma, incluyendo el de un hombre que limpiaba voluntariamente una iglesia. Cristina insistía en algo aparentemente sencillo, pero muy importante: cualquier exposición habitual a este tipo de residuos debería realizarse utilizando mascarilla de protección adecuada.
Una recomendación concreta, práctica y fácil de entender. Exactamente el tipo de mensaje que este tour permite trasladar cuando la medicina sale de la consulta y se sienta a hablar con las personas.
Por su parte, María Carrión nos abrió una ventana fascinante hacia la antropología aplicada a la salud. Nos explicó cómo una comprensión cultural y holística de las personas permite construir conversaciones mucho más empáticas, cercanas y relevantes. No se trata solo de preguntar qué le pasa a alguien, sino de entender desde dónde vive lo que le pasa.
Y ahí apareció otra historia durísima: la de un chico de 17 años con “pulmón de palomitas de maíz” relacionado con vapeo y otras sustancias inhaladas. María hablaba de él con una mezcla de preocupación y admiración, destacando sus enormes ganas de luchar, de intentar salir adelante y de no rendirse pese a lo difícil que le está resultando abandonar la adicción.
La jornada tuvo también momentos gastronómicos memorables. De nuevo, acompañados por el ayuntamiento, fuimos a comer en un restaurante elegante, sobrio y profundamente castellano, donde probamos un arroz típico de Toro zamorano que hizo las delicias del equipo y dificultó ligeramente volver al trabajo de la tarde. Aunque, por supuesto, no consiguió impedirlo.
También nos llevamos la manera en que la gente de Toro respondió a la jornada: con paciencia en la espera, curiosidad ante la prueba, gratitud en la conversación y una naturalidad que hizo que la carpa se sintiera, por momentos, como una extensión de la plaza.
Al terminar, todavía nos esperaba un último regalo. José nos llevó a recorrer Toro de noche mientras nos explicaba el profundo vínculo histórico de la ciudad con la monarquía castellana. Nos habló de la trascendental Batalla de Toro, clave en la consolidación del reinado de Isabel la Católica, y de las célebres Leyes de Toro, uno de los grandes hitos jurídicos de la historia de España.
Escuchándole, resultaba imposible no sentir que en ciudades como esta la historia no está encerrada en los libros. Sigue viva en las piedras, en las fachadas, en las calles y en las personas que la cuentan.
Antes de marcharnos fuimos a la tienda de José para comprar algunos productos de la tierra: un gran vino, un excelente queso y un magnífico chocolate con leche porque, según instrucciones muy concretas de mi hija, eso era absolutamente obligatorio.
Imposible irse de Toro sin llevarse algo consigo.
Y quizá eso resume bastante bien lo vivido aquí. Más allá de las espirometrías, de las entrevistas y de la carretera, esta ruta nos está permitiendo conectar con una España que muchas veces subestimamos precisamente porque creemos conocerla demasiado.
Pero España es de una belleza inmensa. Por su patrimonio, su historia, su arquitectura, sus paisajes y, sobre todo, por la forma en que muchas personas siguen entendiendo la acogida como una manera natural de estar en el mundo.
Con esa sensación guardada en la mochila, recogemos material, arrancamos la caravana y ponemos rumbo a Guardo, tras un trayecto de algo más de dos horas y media.
Seguimos viaje.
Porque, a estas alturas del recorrido, cada vez parece más evidente:
👉 no es normal respirar mal.
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Este proyecto no se construye solo en cada parada.
También se construye en cada conversación que continúa fuera de ella.
En cada persona que comparte, que pregunta, que empieza a mirar su salud de otra manera.
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No es Normal Tour. No es normal lo que muchos han aprendido a normalizar.
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Porque a veces, el primer paso no es hacerse una prueba, es dejar de normalizar lo que sentimos y sabemos que no es normal.