Respirar bien no es un lujo, es salud.

Durante nuestra parada, transformamos la plaza en un espacio dedicado al bienestar pulmonar para recordar que síntomas como la tos diaria o el cansancio al caminar no deben normalizarse.

No es normal tour Llegó a:

Un movimiento
que crece ciudad a ciudad

Impacto

Personas
atendidas
0+
people
Espirometrías
realizadas
0+
spirometry
Derivaciones a
atención primaria
0+
machine
Personas con
antecedentes de tabaquismo
0%
smoking

Semana 6, 2-junio

Villablino

(León)

Villablino

Villablino: cuando una historia minera enseña a toda España a no normalizar los síntomas respiratorios

El NO ES NORMAL TOUR continúa avanzando hacia Galicia y hace parada en Villablino (León) tras dejar atrás Aguilar de Campoo y recorrer cerca de 170 kilómetros a través de algunos de los paisajes más espectaculares de toda la ruta. Con esta nueva etapa, la iniciativa impulsada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) supera ya los 4.300 kilómetros acumulados desde Barcelona, adentrándose en la comarca de Laciana, una tierra de montañas, bosques infinitos y una profunda tradición minera que ha marcado durante generaciones la relación de sus habitantes con la salud respiratoria.

Villablino no es un municipio cualquiera dentro del recorrido. Capital histórica de una de las principales cuencas mineras del país, conserva una memoria colectiva muy ligada al carbón, al esfuerzo de varias generaciones de trabajadores y a una conciencia sanitaria especialmente desarrollada alrededor de la función pulmonar. Quizá por ello, la jornada nos permitió observar algo poco habitual en otras paradas: una población extraordinariamente sensibilizada con los síntomas respiratorios y muy consciente de la importancia de consultar cuando aparecen señales de alarma.

La jornada dejó:

Más de 79 personas atendidas
58 espirometrías realizadas
28 derivaciones a Atención Primaria
55% de las personas atendidas con antecedentes de tabaquismo

Pero, como suele ocurrir en esta ruta, las cifras solo cuentan una parte de la historia.

La huella del carbón sigue respirando

Capital histórica de la comarca de Laciana, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, Villablino se encuentra rodeada de algunos de los paisajes más espectaculares de la Cordillera Cantábrica. Bosques, montañas, brañas y valles conforman un territorio donde la naturaleza parece haber recuperado gran parte del protagonismo que durante décadas compartió con otra gran protagonista: la minería del carbón.

Porque si algo ha definido la historia reciente de Villablino ha sido precisamente su relación con la minería.

Las primeras explotaciones comenzaron a desarrollarse a finales del siglo XIX, aunque fue especialmente durante la segunda mitad del siglo XX cuando la actividad minera transformó profundamente la economía y la vida de la comarca. Durante décadas, miles de familias vivieron directa o indirectamente del carbón, convirtiendo a Laciana en uno de los principales núcleos mineros del noroeste español.

El progresivo cierre de las explotaciones, acelerado a partir de los años 90 y culminado durante la primera década del siglo XXI, supuso una transformación económica y social enorme para el territorio. Las históricas marchas mineras a Madrid quedaron grabadas en la memoria colectiva como símbolo de una comarca que luchaba por preservar una forma de vida que había definido generaciones enteras.

Sin embargo, hay algo que no desapareció con el cierre de las minas: la conciencia colectiva sobre la importancia de la salud respiratoria.

Generaciones enteras crecieron viendo cómo la función pulmonar formaba parte de las conversaciones cotidianas. La vigilancia médica, los controles de salud laboral y la preocupación por las enfermedades respiratorias acabaron integrándose de forma natural en la cultura local.

Quizá por eso Villablino nos dejó una sensación diferente a la experimentada en muchas otras paradas del recorrido.

Mientras que en numerosos municipios encontramos personas que llevan años normalizando síntomas como la tos persistente, la falta de aire o la fatiga al esfuerzo, aquí observamos una población especialmente sensibilizada con la necesidad de consultar cuando aparece cualquier señal de alarma respiratoria.

Y eso no parece fruto de la casualidad, sino de una historia compartida que ha enseñado a varias generaciones que respirar bien es algo demasiado importante como para darlo por supuesto.

 

Una plaza llena de conversación sanitaria

La actividad se desarrolló en la Plaza Luis Cortina, frente a la Casa de Cultura. Desde primera hora de la mañana la afluencia fue constante, hasta el punto de que tuvimos que prolongar la actividad más allá del horario inicialmente previsto.

Pero más allá del volumen de participación, lo que llamó especialmente la atención fue la actitud de los ciudadanos. Las preguntas eran precisas, las consultas estaban bien orientadas y muchas personas conocían perfectamente sus antecedentes personales y familiares. Existía una sensación poco habitual: la de una población que entiende que la salud respiratoria merece atención antes de que aparezcan problemas graves.

A menudo hablamos de educación sanitaria como un concepto abstracto. Villablino demuestra que la cultura de salud existe y que puede construirse cuando una comunidad convive durante décadas con una determinada realidad sanitaria.

También fue una de esas jornadas en las que el boca a boca funcionó con una eficacia sorprendente. La colaboración de los medios locales, la implicación del Ayuntamiento y la participación activa de distintos profesionales sanitarios hicieron que la iniciativa fuera conocida rápidamente por buena parte de la población. A medida que avanzaba la mañana seguían llegando vecinos que habían oído hablar de la actividad por la radio, por familiares o simplemente porque alguien les había recomendado acercarse.

 

Un equipo clínico de enorme nivel

La jornada contó con la participación de la Dra. Elena Castro, jefa del Servicio de Neumología del Hospital del Bierzo, acompañada por la Dra. Erika Córdoba, residente de cuarto año, y la Dra. Alicia, residente de primer año.

Más allá de la calidad técnica, resultó especialmente agradable observar la dinámica de trabajo entre profesionales de diferentes generaciones. La experiencia, la formación especializada y las ganas de aprender convivían con absoluta naturalidad, generando un entorno de trabajo que transmitía confianza tanto a los pacientes como al resto del equipo.

A ellas se sumó además Mariela, médica de Atención Primaria que colaboró de forma voluntaria con la actividad. Su participación aportó una perspectiva especialmente valiosa. Convive con el asma en primera persona y también como madre de una niña asmática, algo que convirtió muchas de las conversaciones mantenidas durante la jornada en intercambios especialmente cercanos y empáticos.

Porque cuando un profesional sanitario conoce una enfermedad desde ambos lados de la consulta, el diálogo adquiere inevitablemente una profundidad distinta.

 

Los verdaderos protagonistas: los exmineros

Si hubo un colectivo que marcó la jornada fueron los antiguos trabajadores de la minería.

Muchos de ellos acudieron con un objetivo muy concreto: conocer cómo se encuentra actualmente su función pulmonar y comparar su situación con la de años anteriores. Lo hicieron desde la responsabilidad y desde una enorme conciencia sobre la importancia del seguimiento respiratorio.

Lejos de la imagen de resignación que a veces asociamos a determinadas enfermedades crónicas, encontramos personas activas, optimistas y extraordinariamente comprometidas con su salud. Hombres que durante años trabajaron bajo tierra y que hoy siguen realizando ejercicio, caminando y manteniendo hábitos que les permiten conservar una buena calidad de vida.

Escucharlos era escuchar una generación que aprendió a convivir con el riesgo sin dejar de cuidarse.

Muchos compartían recuerdos de una época en la que la minería articulaba la vida económica de toda la comarca. Otros hablaban de compañeros que desarrollaron problemas respiratorios a lo largo de los años. En todos ellos aparecía una idea común: la función pulmonar no es algo abstracto; es una realidad tangible que condiciona la calidad de vida y merece ser vigilada.

 

Montaña, actividad física y envejecimiento saludable

Otro de los aspectos que más llamó nuestra atención fue comprobar el excelente estado funcional de muchas personas de edad avanzada.

No era extraño encontrar ciudadanos que superaban ampliamente los setenta años realizando la maniobra espirométrica con una coordinación impecable. Algunos llegaban caminando varios kilómetros cada día. Otros seguían practicando senderismo con regularidad. Incluso encontramos personas que continuaban esquiando durante el invierno.

Esto nos llevó a reflexionar sobre algo que ya hemos observado en otros municipios de montaña. Caminar forma parte aquí de la vida cotidiana. La montaña obliga a moverse, los senderos forman parte del paisaje habitual y el contacto permanente con la naturaleza favorece estilos de vida difícilmente comparables con los de entornos urbanos más sedentarios.

No se trata únicamente de salud respiratoria. Existe una evidente relación entre actividad física, capacidad funcional, bienestar emocional y envejecimiento saludable.

Villablino parece ofrecer un magnífico ejemplo de ello.

 

Hablar de tabaquismo desde la empatía

Otro de los grandes ejes de la jornada volvió a ser el tabaquismo.

Lejos de plantear mensajes culpabilizadores, trabajamos desde una perspectiva basada en la escucha, el acompañamiento y la motivación para el cambio.

En este sentido fue especialmente importante la colaboración del Dr. Barragán, presidente de ATAEX, que permitió ofrecer recursos de apoyo tanto presenciales como digitales a aquellas personas que estaban valorando abandonar el tabaco.

Una vez más comprobamos algo que aparece constantemente durante el recorrido: las personas cambian con más facilidad cuando se sienten comprendidas que cuando se sienten juzgadas.

Muchos fumadores conocen perfectamente los riesgos asociados al consumo de tabaco. Lo que necesitan no es que alguien se los recuerde una vez más, sino sentirse acompañados en el proceso de cambio.

Probablemente esa sea una de las grandes lecciones que estamos aprendiendo durante esta ruta.

 

Cuando una comunidad construye cultura sanitaria

Una conversación especialmente interesante surgió con una farmacéutica del municipio que lleva cerca de dos décadas desarrollando su actividad profesional en Villablino.

Su reflexión fue tan sencilla como poderosa:

“Aquí la gente no suele normalizar los síntomas respiratorios.”

La frase nos hizo pensar.

  • Quizá el pasado minero ha generado una especie de memoria colectiva que mantiene activado un sistema de alerta permanente frente a cualquier dificultad respiratoria.

  • Quizá las generaciones anteriores enseñaron a las siguientes la importancia de vigilar la salud pulmonar. O quizá simplemente se trata del resultado de muchos años de educación sanitaria informal.

Sea cual sea la explicación, el resultado es evidente.

Villablino demuestra que la cultura sanitaria puede construirse.

Y que cuando una comunidad interioriza determinados mensajes de prevención, los resultados terminan apareciendo.

En una campaña cuyo mensaje principal consiste precisamente en combatir la normalización de los síntomas respiratorios, encontrar una población donde esa conciencia ya forma parte del día a día resulta especialmente inspirador.

 

Rumbo a Galicia

Al finalizar la jornada recogimos la unidad móvil con una sensación especialmente positiva.

Nos marchamos de la tierra del oso pardo con la impresión de haber encontrado una de las poblaciones más concienciadas sobre salud respiratoria de todo el recorrido. Una comunidad que ha aprendido, probablemente a través de su propia historia, que la función pulmonar es un patrimonio demasiado valioso como para darlo por sentado.

Con las montañas de Laciana quedando atrás por el retrovisor, cruzamos definitivamente la frontera histórica del antiguo Reino de León y ponemos rumbo a Galicia. Nos espera A Coruña y el tramo final del NO ES NORMAL TOUR.

Seguimos avanzando.

Porque si algo nos está enseñando esta ruta es que la salud respiratoria no depende únicamente de hospitales, consultas o tratamientos. También depende de cultura, de educación, de territorio y de la capacidad de una sociedad para entender que determinados síntomas nunca deberían formar parte de la normalidad.

👉 Porque no es normal respirar mal.

Súmate a la conversación

Este proyecto no se construye solo en cada parada. También se construye en cada conversación que continúa fuera de ella.

En cada persona que comparte, que pregunta, que empieza a mirar su salud de otra manera.

Si quieres seguir el recorrido, conocer las próximas paradas o entender mejor qué está pasando en cada municipio:

Porque a veces, el primer paso no es hacerse una prueba, es dejar de normalizar lo que sentimos y sabemos que no es normal.

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